La historia
El rostro que queda en el paño.
La Verónica de Cerviño —hermana estética de las Tres Marías anteriormente nombradas, labrada también en 1877—, conserva el porte antiguo. Es una talla de tamaño natural: cejas finas, arqueadas; nariz alargada, labios apenas dibujados; la delicadeza del rostro contrasta con la fuerza que le concedió el autor al dotarla de brazos articulados. Gracias a ese mecanismo, alza el paño de 3 rostros, donde ha quedado impresa la Santa Faz. En este 2025, año en el que fotografío estas figuras, renueva la cofradía por imperativo del paso de los años dicho pañuelo por el que puedes ver en las fotografías. Reconozco un magnifico trabajo por mano de Patricia Otero usando una tela original que perteneció a sus antepasados.
En el Santo Encuentro surge por un callejón lateral, y desemboca a la plaza elevando el lienzo hacia el Nazareno en el momento adecuado —impactante momento para mi—. Es el instante en que compasión y valentía se unen: ella se detuvo en mitad del Gólgota mientras los demás huían; ahora detiene el pulso de la procesión entera, mostrándole a Cristo su propio semblante ensangrentado.
Viste un traje decimonónico —discreto, tocado o velo que le cuida el recogido—; no hay lujos inútiles: el protagonismo lo lleva el paño, foco de todas las miradas.
Fragmento del libro · página 60.