Semana SantaCangas de Morrazo
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Parte I · Figuras / 20

Cristo del Descendimiento

La escultura se convierte en escena.

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La historia

La escultura se convierte en escena.

—◦— Comúnmente nombrado como el Desenclavo, es la escena que la Semana Santa de Cangas se reserva para la tarde del Viernes Santo, dentro de la nave a la par del sermón de las Siete Palabras. Con el paso de los años, el horario en el que se viene realizando se ha ido postergando, desde poco después de la hora nona romana, las tres de la tarde, cuando se presupone el descendimiento de Jesús, hasta una hora más adecuada.

Cerviño la talló hacia 1877 copiando punto a punto el Cristo del Consuelo —aunque realmente tenga unos diez centímetros más en los brazos para poder así hacerlos articulados—: un Cristo que hasta ese momento, permanece sujeto a la cruz del retablo. Dos cofrades como los Santos Varones José de Arimatea y Nicodemo suben por la trasera, aflojan discretamente los pasadores de hierro y el cuerpo desciende con la ayuda de un sudario —primero los brazos, luego el tronco— en un movimiento lento buscando humanizar el proceso que en sí, me parece una maravilla que mezcla teatralidad ajustada y liturgia. Años atrás, acompañando a Nuestro Señor estaban Dimas y Gestas —retorcidos de dolor— pintados en unas tablas que la Misericordia había encargado para completar así este “Calvario”. Gracias a la tenacidad de un cofrade, es posible que los recuperemos pronto.

Comentar también, que por temas púdicos —el contacto ante los fieles de los acólitos que colaboran en el descendimiento a la vista de los fieles del cuerpo de Jesús—, esta representación casi se ha extinguido de las «Semanas Santas» y es suerte, por tanto, que aún puedas admirarla en Cangas.

Fragmento del libro · página 278.

De la pantalla al papel

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