La historia
La serenidad de la madera.
Es una talla barroca de 1796, obra del escultor Juan de Pintos. Representa a Jesús ya muerto en la cruz, con la cabeza inclinada sobre el pecho, la anatomía marcada y los signos de la Pasión (heridas de clavos y lanzada) muy detallados. La influencia de la escuela de uno de los mayores exponentes de la imaginería barroca española, el escultor gallego Gregorio Fernández, es notable en esta imagen, por su realismo sobrecogedor, tanto como el del Cristo articulado del desenclavo, del que es copia por Cerviño —diez centímetros en brazos, mayor—.
Está tallado en madera policromada con una expresión serena de agonía, exangüe, ya concluida, transmitiendo consuelo y paz (de ahí su advocación).
El Cristo del Consuelo procesiona el Viernes Santo en la Procesión del Silencio, avanzada la medianoche, sobre una sencilla cruz, llevada a hombros y alumbrada con delicadeza. En ese recorrido, los fieles lo acompañan en absoluto silencio, lo que realza su impresionante presencia y antigüedad. Es considerado un “tesoro” de la imaginería canguesa por su calidad artística. Recordaba verlo en fotografías con una peluca. Al parecer, Pilar Gargamala, en una ocasión dejó crecer su pelo para donarlo a esta figura y me insinúan que posiblemente, en una segunda siega, lo donase para cierta talla femenina.
Fragmento del libro · página 268.