La historia
Los detalles de un gesto contenido.
La tercera del trío tallado por Ignacio Cerviño —llegó un par de años después que Magdalena y Salomé, hacia 1882, para completar la escuadra de las «mujeres fieles»— comparte con sus hermanas la misma arquitectura: cabeza y manos en madera policromada, armazón interior de vestir y articulación en hombros y codos, suficiente para variar el gesto según la escena del Encuentro. El rostro repite canon cerviñano: cejas finas, nariz recta, boca pequeña entornada y sendas lágrimas de vidrio; la diferencia es un leve descenso del párpado inferior, detalle mínimo que el vestidor puede subrayar girando la cabeza unos grados hacia el suelo.
Pequeña cesta semihundida entre los dedos, símbolo de los cuidados domésticos que, según la tradición, ofreció al grupo de discípulos.
Función en el cortejo: flanquear a la Dolorosa en el Encuentro y equilibrar la composición de las Tres Marías —Magdalena adelantada, Salomé un paso detrás, Cleofás cerrando—. En el encuentro, la cesta queda a media altura, suficiente para que el público reconozca a la “otra” madre, pues la tradición la cita como «madre de Santiago el Menor y José».
Fragmento del libro · página 82.
Las fechas, atribuciones y relatos transmitidos por tradición oral se conservan con sus incertidumbres.