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Parte I · Figuras / 24

Cristo Resucitado

Una nueva expresión.

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La historia

Una nueva expresión.

El Cristo Resucitado que cierra nuestra Semana Santa fue realizado por Jorge Luis Villalba Terán y entregado en el 2015. La figura muestra al Señor de pie, semidesnudo, cubierto apenas por un manto marfil que Villalba talló con pliegue flotante; la mano izquierda sujeta el estandarte de la victoria —azul o rojo según el momento— y la derecha queda libre, abierta en gesto de: exaltación, victoria, ¿triunfo? La policromía evita tonos dramáticos: carnación satinada, heridas ya selladas, hilillos rojizos mínimos —se justifica por ser un Cristo lavado tras la muerte y «aromatizado». El rostro mira unos cuarenta y cinco grados por encima de la línea de horizonte; ojos vidriados (azules, muy azules, como el vestuario de los camareros y estandarte y que —según me chivan— es el color favorito de la mujer de cierto presidente y de nombre parejo a cierta Virgen), cabello con veladura dorada y cejas altas para subrayar la exaltación.

Sale solo una vez al año, el Domingo de Resurrección a primera hora: parte de la Casa de las Novenas convertida en una especie de cueva donde Jesús resucita —con una mística niebla— y enfila el casco viejo acompañado por la banda de gaitas Tromentelo. Es la resurrección de Cristo y su anda —realizada también por el cangués experto en la madera —nuevamente Alberto el de la Fe—. Dieciséis costaleros son necesarios para mover el paso; la estructura interior es de aluminio que podría parecer aliviase —aunque no sea así— el rigor del porte. Nada de hachones ni faroles, la luz diurna se considera más que suficiente.

Al llegar al Paseo de Castelao —nótese que por miedo a la lluvia se hizo el año de las fotografías en el atrio de la iglesia— se produce el encuentro con la Virgen de la Aurora. Antonio retira la capa —negro mariano—, suenan todas las campanas, se liberan las palomas y se disparan las de palenque. Ambas figuras se elevan en brazos y giran una vuelta completa entre los vítores del público —me emociona este momento—. A partir de ahí el paso entra en la iglesia, donde ambas figuras quedan enfrentadas.

Fragmento del libro · página 318.

De la pantalla al papel

Hay más por descubrir.

Estas fotografías son una selección. El libro reúne el ensayo completo, con más imágenes, detalles y relatos para mirar sin prisa.

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